Artículo de María Freiría
Me queda lejos el recurso fácil de echar mano a lo que hicieron o dejaron de hacer otros “presidents” de esta tierra tan rica y diversa y que tanto ha aportado a España para realzar la defensa que hace Montilla de Cataluña.
Sí, quizás un tanto rebuscado para expresar una idea sencilla, El President Montilla ha puesto el listón muy alto en la defensa de nuestro hecho “particular”, de nuestra cultura, y de la historia de nuestro pueblo. Cataluña es una nación que posee unos orígenes propios y España es lo que es hoy, gracias también a Cataluña, gracias a su carácter propio, a su geografía característica, peculiar, gracias a su espíritu emprendedor, innovador, creativo, gracias también a las cosas sencillas y cotidianas que la han puesto en el mapa del mundo.
Creo que Montilla se ha significado políticamente con esta idea mejor que muchos otros que tanto adornaron sus discursos con aquello de “
Hay que expresar las ideas y después cuando se puede, y ahora era el momento, hay que ponerlas en práctica, porque eso es en lo que creemos ¿No?. Si no, ¿Qué mensajes estamos enviando a la ciudadanía y a las jóvenes generaciones que se supone han de ceer en la política y en sus instituciones objetivas, imparciales....?
Una sentencia negativa del Tribunal Constitucional sobre l’Estatut catalán abriría más la brecha que ya existe por culpa de esta estúpida pugna entre el uniformismo y la diversidad y con perdón, digo estúpida, porque aunque yo defiendo claramente la diversidad, al final no nos conduce hacia ninguna salida para este enigmático problema de “encajes” territoriales.
Parece que la cosa, o sea el Estatut, un texto refrendado por la ciudadanía en las urnas y por varias cámaras, ¡¡poca broma!! “Está entre admitir o negar, entre propiciar o bloquear” como decía hace unos días acertadamente Joan Barril en su espacio de El periódico. Pues no, nada de eso, esta vez l@s internaut@s no nos vamos a resignar y si el fallo es negativo se va a armar una buena en la red...
A propósito del papel del Tribunal Constitucional, me arriesgaré en lazar el siguiente interrogante. ¿Qué solución tenemos para un instrumento creado por nuestro sistema democrático, cuando falla una sentencia a favor de un sectarismo político y deja de ser imparcial y se convierte en consecuencia, en una “arma de doble filo”?
No tengo la respuesta, todavía, pero seguro que algo se puede ir haciendo, como por ejemplo quejarse, lamentarse del espectáculo que damos como modelo de sociedad moderna. Aquí cada cual tiene su parte de responsabilidad y nadie puede escaquearse...
Últimamente hay “mucho ruido y pocas nueces”, muchas voces que no dicen nada, que no ayudan a buscar la solución sino a poner más el dedo en la llaga.
Les invito a hacer uso del derecho democrático de quejarse, de no estar de acuerdo y expresarlo abiertamente en el único espacio en el que no hay filtros, ni inquisidores, la red.
Pues eso, esta es mi queja para denunciar una situación que deberíamos haber resuelto ya hace muchos años, en lugar de volver a dar vueltas y vueltas, una y otra vez con el mismo tema.
Pero no todo es negativo en esta pugna histórica diseñada estratégicamente en el epicentro del uniformismo -la capital madrileña- Lobbys de presión capitalistas, conservadores, fanáticos religiosos que no quieren que nada cambie, oportunistas de pacotilla que se suman al carro y alientan aún más la división desde sus opulentas tribunas, muy a pesar de ellos, tenemos a un President que ha plantado cara a esa idea inmovilista y está defendiendo lo que la ciudadanía refrendó en las urnas, como debe ser. Eso es lo que hace un político, eso es lo que hace un líder, defender sus ideales con la fuerza de las palabras y el ejercicio de la democracia.







